¿Se puede desarrollar la creatividad? Estrategias y técnicas.

Existe una eterna disyuntiva entre quienes defienden que las habilidades son producto exclusivo de la herencia genética y quienes mantienen que es el entorno el que determina que una habilidad se manifieste o no.

Nosotros, sin embargo, entendemos la creatividad como una habilidad innata que todos/as poseemos en diferente grado, pero que según el entorno, los estímulos y la práctica de la misma, podemos desarrollar. Alcanzando así niveles de creatividad cada vez mayores.

Para trabajar la mejora de la creatividad hay que actuar desde:

Lo personal: La creatividad no se enseña, cada uno/a puede trabajar para desarrollarla. Es necesaria tener una intención real y actuar en consecuencia. Pero para ello, la persona debe estar decidida a trabajar a través de un proyecto individual y personalizado.

La organización: Ésta se estructurará y organizará según paradigmas que fomenten el desarrollo de la creatividad. Los métodos y objetivos definidos deben ser adecuados a los planteamientos creativos.

Se trata por tanto de adquirir una estrategia de actuación basada en:

  • La curiosidad y la observación: fijándolos en los detalles del entorno y en cómo estos influyen en él.
  • La libertad y originalidad: para hacer cosas nuevas.
  • La flexibilidad y la diversidad: generando múltiples posibilidades de actuación.
  • El constructivismo: estableciendo relaciones entre diferentes teorías y conocimientos ya adquiridos.
  • La imaginación: huyendo de los convencionalismos.
  • La autocrítica: valorando la validez de nuestras conclusiones.

Técnicas para desarrollar la creatividad
Existen diferentes técnicas que se pueden aplicar para fomentar el desarrollo de la creatividad. Entre otras podemos citar:
  • Cuestionamiento de la realidad, buscando las dificultades que se pudieran presentar para hallarles soluciones novedosas.
  • Asociación de varios objetos que tienen entidad propia hasta lograr un nuevo objeto con carácter propio.
  • Asignación de nuevas utilidades a los objetos, métodos o procesos. Así les hallaríamos nuevas aplicaciones o usos.
  • División de la realidad (objeto o procedimiento) para reestructurarla. Se trataría de definir partes en las que no se la dividiría habitualmente, determinar fragmentos originales que al reorganizarlos provoquen una nueva realidad.
  • Replanteamiento de los supuestos según los cuales representamos las realidad para encontrar nuevas alternativas.
  • Alteración de la actuación lógica y proceder de forma contraria.
  • Descontextualización de los modelos y objetos: inmersos en un nuevo entorno pueden adquirir nuevas utilidades, relaciones con otros, etc.
  • Redimensión del producto. Al ampliarlo, reducirlo, estrecharlo, ensancharlo, alargarlo o acortarlo el producto cambia y puede llegar a convertirse en otro distinto o a manifestar diversos usos.
  • Análisis de todo lo relacionado con el tema a tratar. Una lluvia de ideas es muy productivo para localizar todo lo que esté relacionado con el asunto problema.
  • Establecimiento de nuevas posibilidades sobre una realidad si existieran los condicionantes oportunos, si las circunstancias fueran diferentes.