10 consejos para una caminata meditativa

Muchas veces sentimos que las situaciones de la vida y especialmente el trabajo nos gobiernan y somos incapaces de manejar todas estas exigencias que nos confrontan con nosotros mismos. 

La caminata meditativa cuya cadencia varía entre un paso rápido y marcha al ralentí, además de ser un efectivo ejercicio cardiovascular, es una oportunidad para observar nuestra postura corporal y encontrar el ritmo natural sin el impulso de una meta. 
Habitualmente caminamos para ir a alguna parte, con la determinación de hacer o conseguir algo. La mirada impuesta hacia fuera y la exigencia de alcanzar un fin útil, aquí se enfoca hacia el interior, lo que favorece el desarrollo personal.

Antes de empezar, haz unas respiraciones. Sé consciente de tu cuerpo y tu alrededor, toma un momento para conectarte con el presente. Listo, ahora empieza a caminar como normalmente lo harías, presta atención a tu paso, en tu pisada. 

Relájate, deja que tu mente divague, disfruta el paseo.
Lo ideal es hacer la caminata meditativa en un parque, cerca de la naturaleza, sin embargo, no es un requisito. Lo bueno de esta práctica es que la pueden hacer en cualquier momento, si le ponen intención pueden convertir esos pasos de la oficina al estacionamiento en meditación.

  1. No propósito. Al caminar no te enfoques en ningún propósito en particular. Disfruta simplemente el hecho de caminar. Date el permiso de disfrutar y observar intensamente si ningún juicio a cada paso que des.
    “No hay un camino que conduzca a la paz, la paz es el camino”. A.J. Muste
  2. Desapego. Despréndete de tus preocupaciones y ansiedades mientras caminas.
    Al entrar en esta dinámica de caminar conscientemente, no hay cabida para ningún otro pensamiento que no sea el de estar atento al presente. Date permiso de simplemente caminar unos 15 a 30 minutos simplemente por el hecho de caminar.
  3. Sonríe como el Buda. Si sonríes tal como lo hacia el Buda mientras camina, comenzarás a experimentar una profunda sensación de paz, serenidad y bienestar total.
    “Al sonreír todo tu ser se renueva y tu práctica se fortalece. No tengas miedo de sonreír.” Thich Nhat Hanh
  4. Respira conscientemente. Este es uno de los ingredientes más importantes de esta práctica. Respirar conscientemente significa estar presente en cada inhalación y en cada exhalación. Presta atención a tu respiración mientras camina.
  5. Cuenta tus pasos. Comienza a contar los pasos cuando inhales y exhales. Si en el momento de tomar aire ya llevas 4 pasos, cuenta mentalmente del 1 al 4. Si al exhalar solo llevas 3 pasos cuenta del 1 al 3 sin intentar controlar o acompasar. Simplemente conviértete en un observador de tu respiración.
  6. Mantras. En lugar de números puedes pronunciar palabras con el ritmo de tu respiración. Puedes seguir el ritmo por ejemplo con la palabra Aquí/Ahora. Si das cuatro pasos con la inhalación puedes decir con cada paso “aquí”, “aquí” , “aquí”, “aquí”… y en la exhalación: “ahora”, “ahora”, “ahora”, “ahora”,… Puedes utilizar cualquier palabra que haga sentido para ti. Siéntete libre de usar tu creatividad y usar palabras que resuenen dentro de ti.
  7. Camina como un emperador. Date el permiso de caminar con seguridad como si fueras el soberano de este planeta. Que cada paso que des sea una afirmación o un mandato real hacia la Paz y la felicidad de la tierra.
  8. Pasos de flor de loto. Visualiza que con cada paso que das en la tierra brota de ella una hermosa y radiante flor de loto o la flor de tu preferencia. Esta técnica en particular te parecerá extraña pero créeme que vale la pena intentarlo. El sentimiento de arraigo y plenitud de esta práctica esta más allá de las descripciones que pueda realizar.
  9. Camina cuando estés enojado. En ocasiones cuando más necesitamos de estas herramientas es cuando más pretextos ponemos. “No estoy de humor para eso”, “cuando se me pase el coraje lo hare”. Sin embargo es en esos momentos en que más lo necesitamos. Es por esto que entre más practiques estas técnicas, más fácil si te hará hacer uso de ellas en el momento en que de más las necesites.
  10. Aprovecha el momento. No existe el momento perfecto para caminar conscientemente. No te limites a programar “un espacio” para meditar caminando. Aunque lo ideal sería caminar por un sendero inspirador tomándonos el tiempo cada día para realizarlo, tu realidad puede ser muy diferente. Aprovecha cada momento del día para caminar conscientemente. Cuando estaciones tu auto camina hacia tu destino conscientemente. Cuando estés en la calle, de camino a la parada, en el centro comercial, simplemente recuerda sonreír y aprovecha el momento.


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