El arte mejora la calidad de vida

Dicen que cuando alguien está creando, hay un alma que se expresa; que en cuestión de minutos, la libertad gana terreno a lo ordinario y a partir de allí, la vida recobra un nuevo significado.

Tan importante como el resto de las actividades humanas, el arte es considerado como ese  alimento que no debería faltar al espíritu. Sin embargo, un estudio indica que, lejos de cultivar su veta artística, los argentinos suelen más bien postergarla. 
Los especialistas dicen que el motivo por el cual la gran mayoría de las personas no realiza una acción que rompa con la rutina tiene que ver con prejuicios que perduran de manera muy arraigada en la sociedad y que hacen aparecer a las disciplinas artísticas como “poco redituables” en un mundo que se rige por lo económico. 

Lo que sucede es que el arte y la cultura no son aspectos instalados como un medio de desarrollo personal y ese punto es justamente importante revertir.

Esta apreciación fue constatada en un estudio realizado por el Departamento de Encuestas de la Universidad Abierta Interamericana. Allí, se indagó sobre las creencias y valores de los argentinos a partir de un cuestionario cerrado que fue respondido por 800 personas de entre 18 y 90 años de todas las provincias. Esta investigación de mercadeo presentó un margen de error de +/- 4,9% y se efectuó entre el 1 de diciembre de 2011 y el 8 de febrero de 2012.
En el informe final que fue dado a conocer esta semana, se detallan varias conclusiones que pretenden responder en qué creen los argentinos y cuáles son sus valores más preciados. Pero allí también se aclara que esta clase de encuestas por lo general es contestada de manera “políticamente correcta”.
Pero más allá de estas salvedades, el dato más elocuente es que del universo de hombres y mujeres incluidos en la muestra, 70,1% (siete de cada diez) no realiza una actividad artística, mientras que el 29,9 sí lo hace.

Para explicar el por qué esto sucede, artistas y psicólogos se ponen de acuerdo. Aseguran que en realidad lo que falta es una cultura más generosa con el arte, algo que debe ser fomentado desde todos los ámbitos, incluido el Estado. 

“El problema es que no hay una verdadera gestión cultural para el arte. En el concepto colectivo se cree que el arte no genera un beneficio y, por lo tanto, no hay una valoración, un respeto hacia él”.
El arte necesita ser puesto en valor por tratarse de una herramienta fundamental para la vida de todo ser humano. Es que lejos de todo concepto reduccionista, hay que decir que para desplegar ese talento interior sólo hace falta tomar la decisión, buscar el espacio y el momento y tomar el envión, ya que se trata de una posibilidad que está al alcance de todos.

Valeria V. (33), por ejemplo, descubrió muy dentro suyo que lo que siempre había querido hacer era cantar. En lugar de quedarse en un eterno “me gustaría” no descansó hasta lograr su objetivo. El primer paso fue inscribirse en un coro. Con él aprendió más sobre ese talento que durante años había tenido escondido, pero también descubrió una nueva manera de expresarse.
“Sentía que era una materia pendiente para mí y después me di cuenta de que cantar era definitivamente otra manera de decir las cosas y escucharme”, recuerda de esa experiencia que, asegura, le ayudó a mejorar su calidad de vida.
Desde ese entonces -2006- hasta ahora, la joven profesional dice que nunca se apartó del canto y de hecho en 2010 se inscribió en una academia particular donde asiste una vez por semana. Ahora, su meta también es aprender más sobre teoría musical. Valeria asegura que poner el corazón en esta rama del arte también le ayudó a “romper con prejuicios y permitirse una mayor apertura de pensamiento”.

Liberar el alma 
Los que alguna vez se animaron a indagar en su propia veta artística la sensación es de liberación. En su interior había algo que deseaban sacar afuera y, sin más, les salió en forma de poesía, de canciones o se tradujo en el trazo de una incipiente pintura, en los pasos de alguna danza o se hizo acorde entre las cuerdas de una guitarra. Ocurre que de una forma u otra, la creatividad fluye en el momento en que más se requiere de su presencia.

Arte que cura     
Desde el punto de vista de la psicología, hacer alguna actividad artística es tan importante como realizar ejercicio físico o comer sano. Incluso, en la mayoría de las terapias actuales, el consejo siempre es “buscar todo aquello que produzca un cambio positivo”.
Así, aspectos tan importantes como la autoestima, la confianza en sí mismo y la apertura a los demás, son recuperados por quienes en algún momento se habían quedado encerrados en la rutina.